domingo, 30 de diciembre de 2012

Yo te salvo, tú me salvas





Cuando la encontré parecía una ratita, me la ponía así en la mano y sobraba palma. Temblaba, la pobrecita, aún no había abierto los ojos. Eso fue en Alicante, este verano. Yo estaba allí cuidando hamacas de playa. Como estoy en la calle, me puse a buscar cosas en la basura, para revender, y en un contenedor me encontré una camada de cuatro gatitos recién nacidos que algún cabrón había echado allí. Ella era la única que respiraba, los otros tres ya estaban muertos.