jueves, 6 de enero de 2011

El tesoro de Vivian Maier



Esta historia me tiene obsesionado desde hace varios días. Va de una artista genial que vive y muere en el anonimato, y de un tesoro que aparece por casualidad para cambiar la vida de un joven.
La cosa va así: año 2007, Chicago, John Maloof, de 26 años, está investigando para escribir un libro sobre su barrio de Northwest Side. En la subasta de un trastero embargado encuentra una caja que contiene unos 30 mil negativos. Como entrevé una foto de las Marina Towers, emblema de Chicago, compra la caja por 400 dólares, pensando que alguna imagen podría servir para su libro. Poco después, en vista del bajón de la actividad inmobiliaria por causas harto conocidas, se pone en su casa a escanear los negativos y lo que empieza a descubrir son imágenes como estas:











Pero ¿a qué genio se debe esta visión única del Chicago de los años 50 y 60? No hay pista ninguna sobre el autor de las maravillosas fotografías, hasta que en una de ellas se ve el reflejo de la cámara en una vitrina, y quien la lleva resulta ser una mujer, algo nada frecuente para la época. 




Intrigado y obsesionado por la obra de esta artista, Maloof busca a otros compradores de la misma subasta y les compra a su vez las cajas de negativos que habían adquirido allí, con lo que su tesoro asciende a unas cien mil imágenes, un tercio de ellas en negativos sin revelar que siguen en sus carretes tal como salieron de la cámara.
Por fin, en 2009, en un sobre de laboratorio fotográfico, Maloof descubre un nombre manuscrito: Vivian Maier. Hace una búsqueda en Google y lo que encuentra es un obituario fechado pocos días antes. Vivian Maier había muerto el 21 de abril, a los 83 años. El obituario por fin le conduce a personas que conocieron a la misteriosa artista, y así empieza a dibujarse una escueta biografía.
Se sabe que nació en 1926, pero no está claro en dónde. Algunas fuentes, como el propio obituario, dicen que nació en Francia, otras la hacen nativa de Nueva York. En todo caso pasó su infancia y juventud entre esos dos sitios, hasta que alrededor de 1950 se estableció de manera permanente en Chicago, donde trabajó como niñera para familias ricas hasta los años 90. Siempre habló con acento francés, y en ese mismo idioma están las escasas notas escritas por ella en los sobres de negativos.
Un nebuloso testimonio de niños a los que cuidó la retrata como una especie de Mary Poppins excéntrica y encantadora que les llevaba a maravillosas aventuras. Otra gente que la trató, por ejemplo en la tienda de fotografía donde se aprovisionó por años, la describe como una señora difícil y muy reservada.
En su búsqueda de información, Maloof dio con una de las familias para las que Maier trabajó en sus últimos años, y esta gente le dio un baúl con algunas pertenencias de la fotógrafa. Allí, aparte de ropa y sombreros encontró nada menos que sus cámaras, incluso la Rolleiflex con las que hizo la mayor parte de su trabajo en las calles. El baúl también contenía libros sobre otros grandes fotógrafos del siglo pasado a los que obviamente Maier admiraba.
A falta de otros datos, la leyenda de Vivian Maier se va alimentando con jirones de aquí y de allá. Se ha dicho que era de opiniones radicales, que era crítica de cine aficionada, que era una judía francesa refugiada en Estados Unidos. No se sabe por qué nunca mostró sus fotografías a nadie.
El hallazgo ha trastocado la vida de John Maloof, quien ahora dedica entre cuatro y cinco días por semana a escanear los negativos y clasificarlos. Le queda trabajo para unos cuantos años. En un reportaje de Chicago Tonight declara que a veces le entra ansiedad al pensar en todo lo que falta por hacer pese a las muchas horas de trabajo que le dedica a investigar este legado inmenso. Cada día descubre más imágenes geniales, y alguna sorpresa, como un retrato de Salvador Dalí, quien obviamente tuvo que haberse topado con Vivian Maier en alguna calle de Chicago, sin sospechar que tenía delante a una artista no menos genial que él.




A mí John Maloof me hace pensar en el personaje de Linguini en Ratatouille, esa película de Pixar y Disney sobre una rata que resulta ser un genio de la cocina. Lo mismo que Linguini, Maloof parece ser básicamente un buen muchacho inocentón, una hoja en blanco en busca de contenidos que se topa con la potencia de un genio originalísimo que actúa y se expresa a través de él, como un maestro empeñado en darle forma. El contacto póstumo con Maier le ha llevado a hacerse fotógrafo aficionado. Se ha comprado una Rolleiflex y se ha echado a la calle, sólo para darse cuenta de que lo que ella hacía no lo puede hacer cualquiera.

John Maloof

Cuando empieza a revelar las primeras fotos y se deslumbra con el trabajo de Maier, en un acto de gran honestidad admite que no tiene formación para valorar lo que ha encontrado, con que va y cuelga un vínculo en Flickr y pide la opinión de los expertos sobre qué debería hacer con el legado de Maier. De inmediato le cae encima un tsunami de correos de gente de todas partes que le ofrece exponer el material, imprimir libros y hacer documentales. 
La verdad es que el trabajo de esta artista da para eso y más. Sin duda veremos más cosas de ella. Ya me parece estar viendo la película de Hollywood, con Emma Thompson (pongamos) en el papel de Vivian Maier, y con un guión escrito en dos tiempos, el actual, con el relato del hallazgo y el espectáculo de ver surgir de la nada las deslumbrantes imágenes, y el del pasado, con la niñera acechando las filigranas de la luz en las calles de Chicago. Y casi puedo ver ya una secuencia en la que el joven intenta hacer fotos y una Maier fantasmal, niñera al fin, lo corrige con rigor: encuadra bien, John, y siéntate derecho…








En diciembre de 2008, cuando ya John Maloof había comprado la caja de negativos, Vivian Maier se resbaló en el hielo y se dio un fuerte golpe en la cabeza. Murió cuatro meses después. Este sábado 7 de enero de 2011, en el Chicago Cultural Center se expone su trabajo por primera vez en suelo americano.


Reportaje de Chicago Tonight. El vídeo dura 9 minutos y medio y está en inglés, pero vale la pena: http://video.wttw.com/video/1706831766/


Todas estas fotos proceden  del blog que ha creado John Maloof, donde se ofrece una antología del trabajo revelado hasta ahora: http://vivianmaier.blogspot.com/


El permanente trabajo de investigación sobre Vivian Maier ha llevado a John Maloof a dirigir y producir un documental, en equipo con el también nativo de Chicago Charlie Siskel (Bowling for Columbine, Religulous). Se titula Finding Vivian Maier y se estrenará este año, pero ya se ha hecho público el trailer. Creo que nunca había tenido tantas ganas de ver una película como tengo de ver esta: 





Aquí se puede ver el trailer: www.findingvivianmaier.com





16 comentarios:

  1. querido marco: ese guión puede ser tuyo tuyito.
    un abrazo
    una historia genial

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  2. que interesante. Gracias por compartir esta historia

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  3. Inspiradora historia. Gracias por compartirla.

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  4. Carlos Germán Rojas7 de enero de 2011, 14:07

    Maravillosa Fotografa , estoy sorprendido de tan Conmovedoras Imagenes, Bravo , y Gracias por compartir !!!!

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  5. Y ya que tenemos guionista y director (of course) lo que tenemos que buscar es el financiamiento.
    Sinceramente, no sé qué me gusta más, si las maravillosas fotografías o volver a leer un texto tuyo. Me declaro fan de tu blog.

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  6. Arrechísima la Vivian. A partir de ese post miraré distinto a través del visor.

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  7. Lo he escrito en todas partes, menos aquí: estupendo post.
    Qué manía la tuya de poner el listón siempre tan arriba. :)

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  8. Fotografía con gran fortaleza, una historia realmente triste, ahora me queda en el limbo la imagen solitaria de aquella mujer de fuerte carácter y distinguido gusto por las formas. Me la imagino caminando por Chicago cual cazador con la Rolliflex, caminando despacio y mirando su nueva victima.Bien hecho Marco

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  9. Qué belleza de fotos. Las que más me gustan son las que le hace a los niños.

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  10. Me gustó la historia y me gustó tu texto! no, no... me encantó!

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  11. Buen texto. Te muestra bastante como para dejarte con hambre de conocer y lograr ver al genial personaje detrás de la cámara.
    El ojo fotográfico muestra a un ser sensible al humor y a la ternura.
    Gracias…

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  12. Es bueno que las fotos vayan ahora con texto. Imagen e idea, diría Herbert Read.

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  13. Que bueno que hayas compartido esta historia. Gracias.

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  14. La vida de esos dos seres se entrecruzo exactamente a tiempo de que no se conocieran, eso la hubiera convertido en una novela rosa. Magnifica historia de redencion.

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  15. WAOOOOOOOOOOOOOO, GRACIAS POR ESTA HISTORIA, ESTA MUJER SUBLIMO SU SOLEDAD, VIVIENDO A TRAVEZ DE SUS IMAGENES WAOOO QUE HISTORIA

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  16. Hola MarcoT! A mi tambien me ha tenido obsesionada, al punto que ya se "todo" de ella. Me encanta ver esta historia posteada por aqui, un abrazo y mucha suerte.

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